Enfermería de la Ciencia Cristiana





La alegría de ser enfermero de la Ciencia Cristiana

Sylvain Kimour Kalubi - Kinshasa, República Democrática del Congo

Del número de noviembre de 2014 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana


Original en francés


 Oí hablar por primera vez de la Ciencia Cristiana en 1989, cuando estaba escuchando uno de los programas radiales de El Heraldo de la Ciencia Cristiana en francés. Después de estudiar esta Ciencia durante varios años, tomé instrucción de Clase Primaria con un maestro autorizado de la Ciencia Cristiana en Sudáfrica. Fue entonces que descubrí en mi corazón un gran interés y amor por la enfermería de la Ciencia Cristiana. Este amor creció con los años, y se profundizó en 2008, durante la Cumbre de Jóvenes de la Ciencia Cristiana en Kinshasa. Lo que me atraía hacia este ministerio era el hecho de que la enfermería de la Ciencia Cristiana nos permite expresar amor a nuestro prójimo de una manera práctica y tangible, a la vez que se contempla al hijo perfecto de Dios allí mismo donde una dolencia o problema parece estar ocurriendo. Sentía que Dios, nuestro Padre, me estaba llamando para trabajar en este ministerio.  


En mi país viven muchos Científicos Cristianos; tan solo la ciudad capital, Kinshasa, tiene seis Iglesias, cuatro sociedades y varios grupos informales. En las otras ciudades grandes de la República Democrática del Congo, como Lubumbashi, Matadi, Muanda, Mbuji-Mayi, Boma, Buvaku, también hay muchos Científicos Cristianos.


La práctica y enseñanza de la Ciencia Cristiana están creciendo en el Congo: sin embargo, nuestro hermoso país no tiene ningún enfermero de la Ciencia Cristiana listado en el Journal y en El Heraldo. El ministerio de la enfermería de la Ciencia Cristiana se menciona claramente en el Manual de la Iglesia (Artículo VIII, sec. 31, pág. 49) por Mary Baker Eddy, y está en correlación con la obra de curación y el ministerio de los practicistas de la Ciencia Cristiana. Los enfermeros ayudan a aquellos que están orando para sanar con un practicista, pero que también necesitan ayuda práctica cuando enfrentan un desafío físico. De modo que, tanto los practicistas como los enfermeros forman parte de la misión de la Iglesia de seguir a nuestro Maestro, Cristo Jesús, al apoyar y promover  la curación cristiana.


Cuando empecé a desarrollar mi trabajo como enfermero de la Ciencia Cristiana, enfrenté y superé muchos desafíos: la falta de comprensión y apoyo de parte de mis conciudadanos; también aspectos logísticos adversos, como son viajes de larga distancia, falta de transporte, cortes de luz y agua. Oré mucho para poner al descubierto y superar todo aquello que parecía oponerse a mi vocación, bajo cualquier forma que se presentara, incluso mis propios temores.


Por ser un pionero de la enfermería de la Ciencia Cristiana en mi país, me identifiqué con los primeros enfermeros de la Ciencia Cristiana, durante la época de Mary Baker Eddy, que motivados por su amor a Dios y al hombre, fueron inspirados a ofrecer cuidado práctico a los pacientes y apoyar los comienzos de la curación espiritual en la Ciencia Cristiana.


Para superar los desafíos y la oposición, oré sinceramente con este pasaje de Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras por Mary Baker Eddy: “La refutación del testimonio del sentido material no es una tarea difícil en vista de la admitida falsedad de este testimonio” (pág. 396). Mantuve este pasaje en mi corazón, y me ayudó a reconocer la falsedad de todo lo que parece oponerse a mi móvil puro de querer apoyar a otros como enfermero de la Ciencia Cristiana. También me decía a mí mismo que si me había venido la idea de ser enfermero de la Ciencia Cristiana, era porque Dios me la había dado, de manera que Él suministraría todo lo que yo necesitaba para cumplir con esa meta. 


Yo sabía que el amor de Dios nunca falla, puesto que Dios está en todas partes, y Su amor está dondequiera que nos encontremos. Yo no podía lamentarme por vivir en el Congo, o sentir envidia de los enfermeros de la Ciencia Cristiana que viven en Europa y en los Estados Unidos. Solo hay una Mente, y esta Mente divina única es la misma en todas partes, y guía a cada uno de los hijos de Dios. Sabía que la Mente me mostraría qué necesitaba hacer, aunque aparentemente me faltaran muchas cosas. Sabía que Dios, la Mente, es también Amor, y trabajaría a través de mí, en sus formas divinas. 


Comencé a contarle a la gente que me rodea (amigos, vecinos) que me estaba capacitando como enfermero de la Ciencia Cristiana. Pude consolar y ayudar espiritualmente y de forma práctica a muchas personas en Kinshasa.


Ahora, ya no tengo temor de responder a mi llamado. Dondequiera que el Padre me envía, me siento en paz y feliz, y puedo reconocer la perfección de Sus hijos, cualesquiera parezcan ser las condiciones materiales. La mano de Dios está en operación y yo soy Su testigo. Encuentro inspiración constante al estudiar los libros de la Sra. Eddy para comprender mejor el significado de la labor del enfermero de la Ciencia Cristiana. También encuentro que es muy importante seguir constantemente la Regla de Oro: “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Mateo 7:12).  


Mi amor por la enfermería de la Ciencia Cristiana continúa creciendo cada día, al igual que el número de personas que me piden ayuda. Dios me está guiando constantemente para saber cómo orar y qué cuidado práctico especial debo brindar. En abril de este año, dos enfermeras de la Ciencia Cristiana listadas en el Journal y en El Heraldo dieron un taller aquí en Kinshasa. Su guía y la bondad que expresaban fortalecieron mis habilidades y me alentaron mucho. Aprecio mucho esta capacitación, como un verdadero tesoro. 


“Empezar correctamente es terminar correctamente” (Ciencia y Salud, pág. 262). Continúo trabajando por mi propia salvación y orando por mi propio progreso en la actividad sanadora que ofrece la Ciencia Cristiana. También estoy trabajando con diligencia para anunciarme en el Journal y en El Heraldo en el futuro. ¡Estoy muy contento de que Dios me esté guiando por este camino!


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Los enfermeros de la Ciencia Cristiana le invitan a celebrar la Pascua


La enfermería de la Ciencia Cristiana: ¿A quién ayuda?

George Strong


De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 8 de mayo de 2023

Hace varios años, disfruté de un concierto al aire libre en un jardín frente a un hermoso pabellón, junto con otras veinte mil personas. Temprano en la noche, noté que un joven cerca de mí sostenía su cabeza entre las manos. Un amigo se arrodilló a su lado y trató de consolarlo, pero era evidente que no se sentía bien. ¿Cuál era mi lugar aquí? Podría haberme ofrecido a orar por él. Pero la música era demasiado alta como para conversar con tranquilidad, y había otras personas entre él y yo. No hacer nada obviamente no estaba bien, pero ¿qué podía hacer? 
Comencé a orar por mí mismo. Oré a “nuestro Padre-Madre Dios, todo-armonioso” (Mary Baker Eddy, Ciencia y Salud con la Llave de las Escrituras, pág. 16), y reconocí que, como dicen las Escrituras, cada uno de nosotros es la imagen de Dios, el Espíritu. Sabía que, como imagen de Dios, sólo podía ver y conocer lo que Dios ve y conoce: la perfección del ser espiritual, armonioso en todo aspecto. Afirmé que toda mi percepción viene mediante el sentido espiritual e incluye paz, alegría, armonía, plenitud; todas las cualidades espirituales de Dios, el bien, y ciertamente ninguna conciencia de discordia, enfermedad o limitación. 
Me di cuenta de que todos habíamos venido al concierto no solo para escuchar tocar a una banda, sino para ser testigos de la armonía universal que la música representa. Acompañando estos pensamientos había un sentimiento de amor por todos los que estaban allí, especialmente por el joven sentado cerca de mí. Luego busqué en mi mochila el jugo de naranja que había traído y se lo ofrecí. Lo aceptó con evidente gratitud. 
Después de un breve descanso, el concierto continuó, y el joven se puso de pie, escuchó y bailó con alegría durante el resto de la noche.  
¿Qué había pasado? Había visto a alguien luchando y le ofrecí un poco de jugo. Pero la verdadera ayuda que ofrecí fue mi disposición a reconocer la presencia y la totalidad de Dios, y luego actuar de la manera que resultara de ese reconocimiento. En ese sentido, yo había actuado como un enfermero de la Ciencia Cristiana. 
¿Quién necesitaba esta atención de enfermería? A simple vista, parecía como si fuera el joven. Pero mientras oraba, me había dado cuenta de que yo también necesitaba esta enfermería de la Ciencia Cristiana. Era esencial para mí que me elevara por encima de la errónea percepción de que era simplemente un hombre en un concierto incapaz de ayudar a otro que estaba sufriendo.
Me di cuenta de que podía ayudar como Científico Cristiano. Necesitaba establecer y mantener en el pensamiento mi derecho absoluto a conocer mi verdadera naturaleza como imagen de Dios. También necesitaba nutrir y apreciar —en otras palabras, alimentar— la comprensión de la naturaleza de todos como hijos de Dios. Y necesitaba actuar como nuestro Padre-Madre, el Amor divino, me impulsaba a hacerlo. 

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La enfermería de la Ciencia Cristiana: un llamado especial

Caroleen Scholet

De El Heraldo de la Ciencia Cristiana. Publicado en línea - 3 de septiembre de 2018

La función de la espiritualidad en el cuidado de la salud es un tema importante hoy en día. Todos hemos leído artículos en las noticias acerca del efecto de la oración en el bienestar de los pacientes. Sin embargo, hace mucho tiempo que la gente ora a Dios para obtener curación, así que realmente no es un concepto nuevo.

Cristo Jesús nos enseñó a amar a Dios y cuidar de nuestro prójimo. Dijo: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32). La Ciencia Cristiana enseña que Dios, la Verdad divina, realmente nos hace libres, y miles de personas han sido sanadas por medio de una comprensión más clara de esta Verdad.

¿Qué tiene que ver esto con la enfermería de la Ciencia Cristiana? La enfermería de la Ciencia Cristiana ocupa un lugar especial en la curación en esta Ciencia, al brindar cuidado amoroso y una atmósfera que apoya a aquellos que confían en Dios para sanar. Por haber sido enfermera de la Ciencia Cristiana y ser ahora Gerente de las Actividades de Enfermería de la Ciencia Cristiana alrededor del mundo en La Iglesia Madre en Boston, he visto directamente cómo el hecho de poner en práctica la Ciencia del Cristianismo trae salud a todos los aspectos de nuestra vida. Los enfermeros de la Ciencia Cristiana ayudan a los pacientes a reconocer que la salud y la curación son algo normal, y debemos esperar que se produzcan. Eso no significa que nunca haya luchas y desafíos o enfermedades y accidentes con que lidiar. Es en esas ocasiones cuando mucha gente encuentra que es útil tener el apoyo de un enfermero de la Ciencia Cristiana; alguien que pueda brindarles cuidado práctico cuando sea necesario, hasta que se produzca la curación y se sientan liberados.

Mary Baker Eddy percibió que los enfermeros de la Ciencia Cristiana eran necesarios dentro de la Iglesia que ella estableció. De hecho, en el Manual de la Iglesia describe en parte que el enfermero de la Ciencia Cristiana "deberá tener un conocimiento demostrable de la práctica de la Ciencia Cristiana, comprender a fondo la sabiduría práctica necesaria respecto al cuarto de un enfermo, y que pueda cuidar bien del enfermo" (pág. 49). Tal vez usted haya respondido a ese llamado, o recibido personalmente ese cuidado. Este blog es para que comparta su discernimiento espiritual e historias acerca de cómo la enfermería de la Ciencia Cristiana está bendiciendo al mundo.


La alegría de ser enfermero de la Ciencia Cristiana

Sylvain Kimour Kalubi -  Kinshasa, República Democrática del Congo

Del número de noviembre de 2014 de El Heraldo de la Ciencia Cristiana
Original en francés

 Oí hablar por primera vez de la Ciencia Cristiana en 1989, cuando estaba escuchando uno de los programas radiales de El Heraldo de la Ciencia Cristiana en francés. Después de estudiar esta Ciencia durante varios años, tomé instrucción de Clase Primaria con un maestro autorizado de la Ciencia Cristiana en Sudáfrica. Fue entonces que descubrí en mi corazón un gran interés y amor por la enfermería de la Ciencia Cristiana. Este amor creció con los años, y se profundizó en 2008, durante la Cumbre de Jóvenes de la Ciencia Cristiana en Kinshasa. Lo que me atraía hacia este ministerio era el hecho de que la enfermería de la Ciencia Cristiana nos permite expresar amor a nuestro prójimo de una manera práctica y tangible, a la vez que se contempla al hijo perfecto de Dios allí mismo donde una dolencia o problema parece estar ocurriendo. Sentía que Dios, nuestro Padre, me estaba llamando para trabajar en este ministerio.  

En mi país viven muchos Científicos Cristianos; tan solo la ciudad capital, Kinshasa, tiene seis Iglesias, cuatro sociedades y varios grupos informales. En las otras ciudades grandes de la República Democrática del Congo, como Lubumbashi, Matadi, Muanda, Mbuji-Mayi, Boma, Buvaku, también hay muchos Científicos Cristianos.

La práctica y enseñanza de la Ciencia Cristiana están creciendo en el Congo: sin embargo, nuestro hermoso país no tiene ningún enfermero de la Ciencia Cristiana listado en el Journal y en El Heraldo. El ministerio de la enfermería de la Ciencia Cristiana se menciona claramente en el Manual de la Iglesia (Artículo VIII, sec. 31, pág. 49) por Mary Baker Eddy, y está en correlación con la obra de curación y el ministerio de los practicistas de la Ciencia Cristiana. Los enfermeros ayudan a aquellos que están orando para sanar con un practicista, pero que también necesitan ayuda práctica cuando enfrentan un desafío físico. De modo que, tanto los practicistas como los enfermeros forman parte de la misión de la Iglesia de seguir a nuestro Maestro, Cristo Jesús, al apoyar y promover  la curación cristiana.